
Mientras caminaba hasta su celda, en el penal de Lurigancho, saco la cuenta que Canebo nació en el 77, dos años antes que yo. Deduzco también que para cuando yo terminaba la secundaria, Canebo se había convertido ya en un asesino, en un rankeado criminal que asaltó y violó a una veintena de mujeres, robó medio centenar de carros y mató a balazos a un policía... Esto lo llevó a convertirse, con tan solo 17 años, en una fulgurante leyenda del hampa nacional a inicios de los 90. Hoy no es más que un paria, incluso en su propio mundo. En esta reveladora entrevista, Canebo confiesa -entre otras cosas- haberse enamorado perdidamente de un ex compañero de la prisión: un travesti llamado "Armandito", tan canero como él.
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